(2008-04-23)
Este mes en Euskal Herria
Después de un mes de resaca electoral, la Izquierda Independentista Vasca (o izquierda Abertzale) quiere trasladar a la opinión internacional su lectura de la situación en el País Vasco haciendo un breve análisis los resultados electorales.
La Izquierda Independentista no sólo resiste los envites represivos sino que mejora sus resultados a tenor de la positiva respuesta que ha cosechado su llamada a la abstención activa.
El PSOE gana, sobre todo en las comunidades más proclives a una solución negociada y en sectores que tiene pánico a la derecha española.
La falta de posicionamiento claro del PNV y su posición seguidista respecto del Gobierno español en el proceso, debilita al PNV
Los resultados reflejan claramente la voluntad de cambio político real de la sociedad vasca. Un cambio político que resuelva definitivamente en conflicto en este país. Frente a ello, la Izquierda Independentista vasca constata de nuevo que no hay otra alternativa al proceso democrático. La represión no hará más que hacer perdurar el conflicto y alargar el sufrimiento. Por todo ello la Izquierda Independentista Vasca sigue comprometida con una solución democrática.
En este documento trataremos brevemente de explicar las razones de los que acabamos de avanzar.
La Izquierda Independentista no sólo resiste los envites represivos sino que mejora sus resultados a tenor de la positiva respuesta que ha cosechado su llamada a la abstención activa.
Una lectura de la abstención recabada nos hace ver que la Izquierda Independentista Vasca no sólo mantuvo sino que mejoró los resultados obtenidos en los anteriores comicios de mayo del año 2007. Este resultado se puede extraer tomando el incremento del porcentaje de abstención en los territorios vascos y aplicándolo al total del censo Mientras en el Estado se repetía el índice de participación de 2004, en Euskal Herria en torno al 10% más se quedó en casa.
En Euskal Herria se acercaron a las urnas 206.000 personas menos que entonces, pero a esta cifra general hay que detraerle el correspondiente incremento del volumen del censo durante estos cuatro años. Según los datos oficiales del Ministerio del Interior, en Euskal Herria se abstuvieron 733.598 personas. Hace cuatro años, la cifra de abstencionistas sin tener en cuenta los residentes extranjeros fue de 526.790. Esto supone que el 9-M se han abstenido en Euskal Herria 206.808 personas más que aquel 14-M, según parámetros comparables.
Las razones por las que se han abstenido cada una de esas 206.808 personas o el conjunto de 733.598 abstencionistas son insondables y cada cual tendrá la suya. Pero en una lectura comparada con otras elecciones y a la vista de cómo ha discurrido la última etapa de la campaña, sí cabe observar que entre las 206.808 personas que votaron en 2004 y ahora no lo han hecho, no hubo muchos seguidores del PSOE o del PP, puesto que ambos electorados han estado muy activados y los resultados no permiten observar una fuga a la abstención. Son, por tanto, abstencionistas que provienen del voto abertzale que, en esta ocasión, han decidido no ir a votar. Una impresionante demostración de fuerza de la Izquierda Independentista en las condiciones más difíciles de los últimos 30 años. Desde que este sector social hizo un llamamiento a una abstención activa, todos los demás agentes políticos se han esforzado en combatirla. Además el éxito de la Izquierda Abertzale va mucho más allá de la diferencia entre los porcentajes de abstención de 2004 y 2008, ya que es constatable que miles de posibles abstencionistas «técnicos» han ido a votar para evitar que su actitud se confundiera con la llamada de la Izquierda Abertzale, sobre todo tras el atentado de Arrasate. El hecho de que sean numerosas las localidades en las que la abstención supera el 50 % señala con claridad la positiva respuesta obtenida por la Izquierda Independentista.
Así, la represión no erosiona el apoyo social de la Izquierda Abertzale. Ni la acción judicial-policial, ni el boicot de los medios de comunicación, ni la criminalización de sus propuestas logran debilitar las bases de la Izquierda Abertzale. La Ley de Partidos ha vuelto a fracasar, la Izquierda Abertzale es un agente de primer orden pese a los encarcelamientos, y no ha funcionado la política del PNV, para erosionar su espacio socio-electoral. Tras cinco años desde que por primera vez se aplicase la ley de partidos (elecciones locales de 2003) todos los intentos del estado de disolver las bases, el electorado, del movimiento independentista han fracasado. Alrededor de doscientos mil electores constituyen así la columna activa e inquebrantable de la Izquierda Abertzale.
El PSOE gana, sobre todo en las comunidades más proclives a una solución negociada y en sectores que tienen pánico a la derecha española
El PSOE obtuvo 11.064.524 votos en el Estado español, es decir el 43,64%, casi cuarenta mil votos más que en el año 2004 (obtuvo entonces11.026.163). Mantuvo así los resultados del 2004, resultados condicionados por el atentado suicida del 11 de marzo. Y si bien el PP subió casi cuatrocientos mil votos (10.169.973 votos frente a 9.763.144 del 2004), mantuvo una diferencia porcentual de tres puntos y medio. Es decir la radical campaña de cuatro años dirigida a erosionar al Gobierno socialista no obtuvo los resultados esperados por el PP, si bien hace constatar las nefastas consecuencias de una transición hecha a medida del franquismo con una oposición actual ultraconservadora, ultranacionalista y reaccionaria, un partido socialista que desarrolla el trabajo sucio del capitalismo y una izquierda inexistente como fuerza de cambio.
Pero fue en Euskal Herria donde el partido de Zapatero cosechó sus mejores resultados. El PSOE no sólo acumuló 540.000 votos en Euskal Herria, sino que obtiene un porcentaje de voto en la CAV que supera nada menos que en ocho puntos al mayor logrado hasta ahora en estos comicios, que era el 29,2% de 1982, cuando irrumpió Felipe González. Por lo que respecta a Nafarroa, el número de votos obtenido por Zapatero es igualmente el mayor de la historia:115.837, por encima de los de 2004 y 1982.
Pero el incremento del voto al PSOE de marzo de 2008 en Euskal Herria no tiene nada que ver con los conseguidos en otros momentos de su historia. Es, en gran medida, un voto contra otros. Contra el PP y su política nacionalista española. El PP y sus medios han satanizado al PSOE por, en teoría, haber propuesto algunos cambios en el modelo de estado y afrontado un proceso de paz, y estaba sobre la mesa el apoyo social a ese intento, a pesar de que nosotros consideremos que no fue honesto y que este Gobierno es el responsable de su fracaso. Pero para muchos la opción era o el PSOE que al menos lo intentó o el PP que muestra la ruta exclusiva de la represión. Gracias a estos triunfos, el PSOE ha ganado en todo el Estado. Por tanto es este el apoyo que tiene el Gobierno, una parte de la sociedad española que desea resolver el conflicto que le enfrenta con el Pueblo Vasco. Aquellos que lo único que buscan es más represión votaron al PP, a la derecha franquista. Fueron los sectores progresistas los que de nuevo (como en el 2004) otorgaron la victoria al PSOE imbuidos por el miedo a la derecha española. Sectores clásicos de izquierda o abstencionistas que se movilizaron ante la derecha reaccionaria y ultramontana del PP.
La falta de posicionamiento claro del PNV y su posición seguidista respecto del Gobierno español en el proceso, debilita al PNV.
El PNV ha perdido en las presentes elecciones 120.000 votos con respecto a las elecciones del 2007 y se sitúa alrededor de los 300.000 votos. Uno de los peores resultado de su historia. Ciertamente, si nos atenemos a la posición que ha mantenido este partido durante el proceso de paz, más se debe este fracaso a su falta de posicionamiento soberanista claro y a su escasa intervención en el proceso. Los ciudadanos vascos, bien de diversa forma han reconocido en BATASUNA y PSOE a actores políticos que al menos lo han intentado, la falta de posición clara y las muchas veces posición seguidista del PNV respecto al PSOE ha pasado factura. Y es que no debemos olvidar que fue cuando la percepción social respecto al PNV era de más clara posición soberanista (elecciones autonómicas con la propuesta Ibarretxe) cuando el PNV obtuvo los mejores resultados de su historia.
Los ambiguos posicionamientos del PNV, la clara posición pro-Gobierno español de su antiguo presidente José Jon Imaz y el actual Sr. Urkullu y la desaparición del Presidente Ibarretxe de la escena política durante los últimos meses ha pasado factura al PNV inmerso en una grave crisis, sabedor que el modelo de marco político actual ya no da más de sí. Su supervivencia en la ambigüedad política llega a su fin y tendrá que decantarse hacia claras posturas soberanistas que den solución al conflicto o centralistas perpetuadoras del conflicto y sus graves consecuencias.
No hay alternativa real al proceso democrático. La represión no hará más que hacer perdurar el conflicto y alargar el sufrimiento.
Si bien el Gobierno Español ni siquiera durante el proceso de negociación dejó, en momento alguno, de usar los resortes represivos (recordemos que Arnaldo Otegui fue encarcelado a escasos días de la declaración por parte de ETA del alto el fuego) es bien claro que la declaración de fin del alto el fuego produjo una escalada represiva sin precedentes, habiendo en la actualidad en Euskal Herria el mayor número de presos políticos que se recuerda desde los años sesenta. El Gobierno Español ha puesto en marcha toda la maquinaria a su alcance para hacer desaparecer de la vida pública vasca al conjunto de la Izquierda Abertzale, sea cual sea su representación. Además ha abierto una operación de castigo por la que endurece la vida y condiciones en prisión, agudiza la dispersión y materializa la cadena perpetua mediante la denominada doctrina Parot por la que decenas de presos políticos verán incrementado su periodo de prisión efectiva hasta treinta o cuarenta años. Y todo ello con un objetivo: que la Izquierda Abertzale claudique, renuncie a sus postulados políticos.
Las llamadas al consenso antiterrorista, al nunca más negociaremos, a la vía represiva están abocadas al fracaso. Eso sí, producirán más dolor y sufrimiento. Ya dijimos en su día que no compartíamos el análisis del Sr. Zapatero sobre un proceso “largo, duro y difícil”, no lo compartíamos ni lo compartimos por principio, dado que no estamos interesados en alargar el sufrimiento de las partes.
Hay solución y es democrática
La Izquierda Independentista Vasca ha puesto sobre la mesa durante los últimos años no sólo la propuesta de metodología del modelo de proceso que debía promoverse en Euskal Herria, recogido en la propuesta denominada de Anoeta, en la que se establecía la necesidad de promover dos carriles o vías de diálogo, una entre ETA y el Gobierno y otra entre el conjunto de fuerzas políticas del País vasco, sino que del mismo modo presentaba en el año 2007 una Propuesta de Marco Democrático por el que por medio de otorgar la voz y la palabra a la ciudadanía vasca se resolvían los nudos gordianos del conflicto vasco: la partición de Euskal Herria en dos comunidades autónomas, con respecto al Estado español , y el derecho a decidir del conjunto del país.
Una propuesta democrática que partiendo de los ámbitos de decisión actuales (Comunidad Autónoma Vasca y Comunidad Foral Navarra) proponía la reunificación en una única entidad del conjunto de las cuatro provincias vascas, si este era el deseo mayoritario de los ciudadanos de ambos ámbitos de decisión, estableciendo además mecanismo intermedios de relación. Una entidad a la que debería asimismo reconocerse el derecho a decidir sobre su futuro (sobre el modelo de relación que desea mantener con el Estado español) en base a mayorías democráticas y donde todos los proyectos políticos incluido el independentista serian no solo defendibles sino también materializables.
Una propuesta por tanto, no sólo democrática, sino completamente realista y actual en la Europa del siglo que vivimos. Una propuesta que encaja de forma absoluta en el proceso de construcción que se lleva a cabo en Europa. Una propuesta que más que perturbar, afianza la estabilidad interna europea al finiquitar uno de los conflictos más antiguos de la Europa occidental por medio de mecanismos y procesos democráticos e incluyentes.
La Izquierda Independentista Vasca continúa apostando por la solución democrática, por el dialogo y negociación como los mecanismo para dirimir este conflicto. Pese a los envites represivos continuamos tendiendo la Rama del Olivo junto a la propuesta de un Marco Democrático. Está en manos del Gobierno español el decidir la vía que desea transitar. La vía por la que transitaron DeKlerk, Mayor y Blair o la vía por la que transitan el Gobierno Turco o el Cingalés.
Euskal Herria 9 de abril 2008
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